En valle de sombre de muerte
Si hay algo que agradezco de mi padre, fue que desde muy pequeño me enseñaba la Palabra. Aún recuerdo que me hizo aprender de memoria el Salmo 23. Lógicamente, para un niño de 4 o 5 años, no es una actividad entretenida. Sin embargo, el tan solo hecho de saber que, al aprenderme ese capítulo, tenía una chance de cantarlo los domingos. Por consecuencia, causaba en mí mucho entusiasmo; puesto que desde muy pequeño me gustó cantar. ¡Así es! Domingo tras domingo, subía al púlpito a cantar: “El Señor es mi Pastor”. Me encantaba hacerlo. De todas maneras, el fin era otro. En ese entonces no lo entendía, pero mi padre sí. Una satisfacción muy grande venía sobre él, al saber que su hijo, estaba aprendiendo la Palabra. He escuchado a muchos recitar el salmo 23. Es un Himno muy hermoso. Pero viene una pregunta a mi mente: ¿Sabemos realmente lo que significa? ¿Qué enseñanza nos puede dejar? No quiero dar un estudio bíblico. Más bien, quiero tomarme de un verso en particular que nos d...