No os conforméis a este siglo. Una interpretación desde la Salud.
¡Qué difícil es bajar de peso y cuidar el cuerpo!. Por lo
general, cuando uno es adolescente come cantidades de alimentos colosales y no piensa en que este hábito más tarde puede
ser perjudicial. Cuando ya dejas de ser adolescente y entras en la
juventud/adultez entonces tu metabolismo no funciona de la misma forma. En
efecto, los excesos de comida se empiezan a notar en nuestro cuerpo y salud.
En Chile las Tasas
epidemiológicas son la fotografía de la realidad. Del total de la población el 39,8%
tiene sobrepeso, un 31,2% obesidad, mientras que el 24,5% está normal [1]. Es
decir, del total de la población mas del 70% tiene una malnutrición por exceso.
Conclusión: ¡Estamos gordos!. Otros datos importantes que debemos conocer es el
lugar que ocupa Chile en relación al sobrepeso y la obesidad. Según la OMS
Chile es el primer país con más sobrepeso en Latinoamérica donde las causas
principales son el sedentarismo y la alimentación errónea [2]. Del sedentarismo
ya habrá tiempo para escribir. Por ahora es necesario ocuparse de este gran
problema que afecta a Chile y por supuesto a la Iglesia. Para ello es necesario
que como cristianos observemos en la Palabra de Dios las claves que puedan dirigirnos
hacia un cambio.
1-
“ No os conforméis a este siglo…”
(Ro 12:2a)
El Dr. Marco Huerta menciona que la palabra siglo viene del
griego αιωνι (aiōni), que más allá de significar tiempo, mas bien es cultura,
tendencia, cosmovisión. Según él, algunos escritos estoicos traducían esta
palabra como prima-cosmou: “el espíritu de este mundo”. Entonces, el verso
podría parafrasearse como: ‘No se conformen a las tendencias de este mundo’, o
como muy bien lo presenta la Biblia Dios Habla Hoy: No vivan ya según los
criterios del tiempo presente.
Con la breve introducción y con ‘Biblia en mano’, podemos
entender que Dios nos está hablando fuerte y nítido. La tendencia chilena en
términos de salud es compleja y problemática, la malnutrición por exceso
manifestada en sobrepeso u obesidad es una realidad latente no sólo fuera de
nuestras Iglesias sino que también dentro. De ahí el chiste cada vez más frecuente: Algunos no deben cuidar el
templo sino que la catedral. Que buen chiste, pero que triste es contraer
enfermedades por culpa nuestra. El Apóstol Pablo es claro: No vivan de acuerdo
a una realidad que no se preocupa por su Salud. Ahora, es importante que al menos
tengamos, para empezar, una idea somera de esta tendencia para así ser fiel a
lo que el texto bíblico nos dice, ya que para no vivir o conformarnos de
acuerdo a estos modelos es necesario discernir; y para discernir es necesario
conocer. Para lograr entonces el
cometido que la Biblia nos plantea, definamos conceptos.
Sobrepeso y obesidad: Se define como la acumulación de
grasa excesiva que puede deteriorar la salud. Para poder categorizar cuándo una
persona está normal, en sobrepeso u obesidad, se utiliza el IMC (índice de masa
corporal), donde se divide el peso en kilogramos por la estatura en metros
cuadrados. [3] De eso sale un valor que por medio de una tabla categoriza
nuestro IMC, ya sea en desnutrición, normalidad, sobrepeso u obesidad. Algo
importante y lógico que es necesario mencionar: Uno no desarrolla por arte de
magia el sobrepeso u obesidad esto está totalmente relacionado a nuestra
alimentación. La comida chatarra, el exceso de azúcar y grasas son el caldo de
cultivo para desarrollar estas condiciones. Ahora bien, cuando uno tiene
sobrepeso u obesidad, los siguientes problemas vienen como consecuencia.
Diabetes: La diabetes es la presencia de cifras de glucosa
(azúcar en la sangre) elevadas, debidos a un déficit absolutos o funcional de
la insulina. [4] ¿Qué es la insulina? La insulina es una hormona
producida por el páncreas y su función vital es regular la entrada y salida de la
glucosa en la célula. Es decir, la diabetes es producida por una falta de este
regulador, por eso tenemos un cúmulo de azúcar en sangre donde los niveles se
ven alterados. La diabetes se clasifica en dos: Diabetes Mellitus I (DM I) y
Diabetes Mellitus II (DM II). Por lo general, la DM II esta relacionada al
sobrepeso y obesidad, ya que el exceso de adipocitos (principalmente grasa) genera otras moléculas que parecen alterar la Insulina, por lo que favorece
el desarrollo de la diabetes. [4] Es decir, el exceso de grasa acumulado
representado en el sobrepeso u obesidad puede generar Diabetes. Cabe destacar
que el exceso de azúcar que consumimos se transforma en grasa, por eso la
necesidad de tener cuidado con los alimentos altos en azúcares.
Las complicaciones que los pacientes con DM II acarrean son
variadas al igual que los cuidados. Esto es típico de cualquier enfermedad, ya
que cuando un órgano o más fallan el resto se ve afectado. Por ejemplo, a la
larga puede verse afectado el riñón. Por lo general un paciente con Diabetes
debe tener mucho cuidado con su alimentación, pero no sólo eso, incluso con el calzado; ya que el pie tiende a
formar heridas que luego pueden desarrollar úlceras. Hay pacientes que lamentablemente
por un mal cuidado han perdido extremidades por la gangrena generalizada. La
idea no es asustar a nadie, sólo quiero prevenir y decir que enfermarse no es
entretenido y sobre todo cuando nosotros podemos hacer mucho por evitarlo.
Hipertensión: Lo primero que hay que entender es que la
presión arterial es la presión que ejerce la sangre sobre las paredes de las
arterias. Por lo general nuestra presión es regulada por una serie de hormonas
que actúan frente a las paredes de la arterias. Cuando el organismo necesita un
aumento de presión las hormonas actúan en las arterías generando constricción.
En cambio, cuando el organismo necesita una presión baja, las hormonas la
dilatan. Todo esto es en condiciones
normales. Pero, por ejemplo, cuando hay
un aumento de sal excesivo y permanente la presión tiende a subir, se produce
constricción mantenida en las arterias generando un mecanismo que termina siendo vicioso. A este
aumento permanente de la presión que ejerce la sangre sobre las paredes de la
arteria se le puede llamar hipertensión [4].Otra
causa común que produce la hipertensión es la obesidad. [4] Pero en general, la
hipertensión es producida por una serie de factores que nosotros provocamos.
Las complicaciones son múltiples: Pueden verse afectados los riñones y el
corazón, entre otras cosas. Como dije anteriormente, cuando un órgano o parte
del sistema se afecta, todos los demás se adolecen.
Dislipidemias: Es un conjunto de patologías que altera los
niveles de lípidos en la sangre alcanzando valores que son riesgosos para la
salud [5] Esto se traduce al famoso colesterol: Cuando los niveles de colesterol
en sangre están elevados hay riesgo de desarrollar dislipidemias. El problema
de un excesivo aumento de colesterol en la sangre es que afecta al corazón. Las
cardiopatías isquémicas y los accidentes cerebrovasculares [5] son algunas de
las causas de muertes producidas por las dislipidemias. Justamente el consumo
de grasas y las malas dietas, aumentan
los niveles de colesterol produciendo todos estos problemas. Las complicaciones
son variadas, como ya dije anteriormente pueden afectar directamente al corazón
e incluso al cerebro. Realmente es riesgoso y muchas veces letal.
Bien, ahora que conocemos las tendencias de nuestra
realidad, no debemos conformarnos. No creo que sea agradable para Dios que nos
enfermemos por culpa nuestra; que busquemos las enfermedades teniendo las
oportunidades para evitarlas. No estoy diciendo que todas las enfermedades son
culpa nuestra, claro que no. Pero nosotros decidimos lo que entra a nuestra boca,
y los excesos realmente nos pueden perjudicar. Ahora que el Apóstol Pablo nos
dice que no debemos conformarnos a estas tendencias, y que ya las conocemos, el pasaje bíblico nos da la solución: Renovaos
mediante la transformación de vuestro entendimiento.
2-
‘Sino transformaos por medio de la renovación
de vuestro entendimiento…’ (Ro 12:2b)
La palabra que nos puede llamar la atención acá es ‘entendimiento’.
Según el diccionario Strong la palabra griega es νοῦς (noús), que puede
significar: intelecto, mente (en pensamiento, sentimiento o voluntad). Para el mundo griego de aquel entonces esto era típico. Para ellos pensar no era solamente una actividad intelectual, era también práctica. Lo que se piensa se hace. Por eso me gusta
mucho la Traducción en Lenguaje Actual: Cambien de manera de ser y de pensar.
Esta es la solución, cambiar la manera de pensar pero
también de actuar. Ya sabemos uno de los males de nuestra realidad, lo
conocemos intelectualmente, pero ahora debemos accionar. Es decir, Pablo dice
que no conformarse a este siglo es actuar de manera distinta. No es solo pensar
y tener un conocimiento intelectual de la situación, es también mover nuestra
voluntad al cambio. Esto quizás les puede parecer chocantes a algunos. Muchas
veces se ha creído que todo se soluciona orando y que no debemos preocuparnos
por nuestra salud. Quizás nunca habías visto este texto bíblico de esta forma,
pero créeme, yo en algún momento tampoco lo veía así hasta que entendí que la
espiritualidad es mucho más que estar en el cuarto de oración o dentro de un
templo. Por eso, antes de escribir algunas ideas que puedes llevar a cabo para
cambiar, y así ser obediente a la voz de Dios, quiero tocar un poquito esta
idea de que las ciencias de la salud son la voz de Dios, y que muchas veces no
todo se soluciona orando.
3-No todas las cosas se solucionan orando.
Las ciencias son la voz de Dios, ellas nos indican qué es
lo correcto para nuestro cuerpo. Nuestro organismo funciona de una forma
específica: cada célula, tejido, órgano y sistema, está bien orquestado. Las
células tienen una programación que permite mantener en equilibrio nuestro
organismo. Las ciencias médicas se dedican a estudiar cada célula, órgano y sistema
justamente para conocer el funcionamiento y qué es lo que necesitan para mantenerse
saludables. Por ello, ir al nutricionista, médico o enfermero no es pasar a
llevar la espiritualidad o dejar de confiar en Dios. Para nada. Dios ha dotado
al hombre de inteligencia, la que lo hace distinto a los demás seres vivos. Por
eso desde el desarrollo de la filosofía hasta las ciencias, que han orquestado,
ordenado y han permitido el avance de nuestra sociedad en toda clase de disciplinas,
podemos entender que, en lo particular, las ciencias médicas están al servicio
de la comunidad y, en efecto, permiten mejorar la calidad de vida de las
personas. Si esto lo entendemos así, captaremos que esa inteligencia ha sido
dada por Dios y que él quiere cuidarnos por medio del desarrollo de la
medicina. Por lo tanto, con confianza debemos ir al nutricionista, médico,
enfermero o kinesiólogo, y dejar de creer que Dios nos hablará en nuestro
cuarto de oración cuando él quiere una cita con nosotros para hablarnos a
través del nutricionista, por ejemplo.
Después de todo lo escrito, daré algunos planes de acción
que pueden ser el inicio de una cambio en el estilo de vida.
4-Cambiando la manera de pensar y actuar.
-Ve al nutricionista: No tengas miedo y ve al
nutricionista. Él/ella te ayudará a cambiar tu estilo de vida: Te dirá qué IMC
tienes y de acuerdo a eso te dará tips para una alimentación saludable. Ojo
que esto es importante, porque hay una dieta o patrón común de alimentos que
deberíamos estar comiendo durante la semana, y que mejor que ir donde el
nutricionista. incluso, si es necesario, te derivará a hacerte unos exámenes
sanguíneos para saber como está tu colesterol, por ejemplo. Por lo tanto, lo
primero que tienes que hacer es ir donde este especialista.
-Haz actividad física: La actividad física es necesaria
para mantenerse en forma, ayudar a tu metabolismo, bajar de peso, incluso en
momentos de estrés es un antídoto. Lo ideal sería realizar actividad física
todos los días, pero ya haciéndolo 3 veces por semana durante 30 a 45 min estarías
ayudando bastante a tu organismo. También, si por razones personales no puedes
hacer actividad física, caminar diariamente por lo menos 30 minutos es una
opción. [6] De todas formas en un próximo post desarrollaré más la idea de cuáles
son los beneficios de la actividad física.
-Bebe más agua: Beber muchas cantidades de agua es
necesario. El organismo necesita de ello para funcionar, de hecho aprox. el 60%
de nuestra conformación orgánica es agua, imagínate lo importante que es. La
nutricionista te dirá las cantidades de agua, pero para adelantarte, se debe
beber entre 8 a 10 vasos de agua de la llave. Ojo con esto, porque no es lo mismo
tomarse un café que un vaso de agua pura. Son 8 a 10 vasos de agua de llave, no
lo olvides. [6]
-Disminuye las comidas chatarras: Chile es uno de los
segundos países en Latinoamérica con mayor consumo de comidas procesadas [2].
No está malo comer una vez al mes comida chatarra, pero todos los días, te va a
hacer daño. En la comida chatarra hay alto consumo de sodio, azúcar, grasas,
las cuales a la larga pueden producir diabetes, problemas cardíacos, problemas
al colesterol. Bueno, eso ya lo sabes…
-Ora para que Dios te fortalezca: Creo que aquí debemos
cambiar nuestra oración: Dejar de orar para que Dios nos sane o nos alivie las
dolencias, y empezar a orar para que Dios nos ayude a prevenir las enfermedades
que por culpa nuestra nos topamos. Dios sin duda nos fortalecerá y nos ayudará
en este camino de disciplina en la alimentación y cuidado del cuerpo. Creo que
con todas estas iniciativas podremos cumplir con la Palabra de Dios, y así, ‘comprobaremos
cuál es la voluntad de Dios, agradable y perfecta’.
¡Señor,
ayúdanos a no conformarnos a esta tendencia. Amén!
-Jefté Retamal Mujica.
Bibliografía
[1]
Encuesta
nacional de Salud 2016-2017. Santiago: Ministerio de Salud; 2017.
[2] El
mostrador.cl [Internet]. Chile: 2017 [10 de Febrero 2020; 19 de Febrero 2020].
Disponible en: https://www.elmostrador.cl/noticias/pais/2017/01/19/oms-chile-es-el-pais-con-mas-sobrepeso-de-latinoamerica/
[3] Paho.org [Internet].
Chile. [ 10 de Enero 2020; 19 de Febrero 2020]. Disponible en: https://www.paho.org/chi/index.php?option=com_content&view=article&id=179:obesidad&Itemid=1005
[4] Delgado P. J.
Sánchez C. G. Enfermedades del sistema cardiovascular. Enfermedades del sistema endocrino, el
metabolismo y la nutrición. Fisiopatología
y patología general básicas. España: Elsevier; 2013. p. 181, 341-342.
[5] Guía clínica
Diabetes Mellitus tipo II. Santiago: Ministerio de Salud; 2010. Serie guías clínicas
Minsal.
[6] Guía para una
vida saludable. Santiago: Ministerio de Salud; Guías alimentarias, actividad
física y tabaco.

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