Un mensaje de amor, verdad y libertad


Después de estas semanas de manifestaciones de parte del grupo que representa el “Bus de la Libertad”, han surgido una serie de polémicas en base a ello. Muchos argumentos a favor y en contra han llenado las redes sociales. Los medios de comunicación, como la TV, se ha convertido en la palestra de debates. No obstante, a pesar de la disidencia del pueblo cristiano, frente a la ley de Ideología de género. Mi pregunta es: ¿Cuál es nuestro mensaje de fondo? ¿Qué deseamos comunicar? Mi intención en este post, es que podamos reflexionar sobre el mensaje que hoy estamos entregando a la Sociedad.

El mensaje de amor:
“el cual, siendo en forma de Dios, no estimó el ser igual a Dios como cosa a que aferrarse, sino que se despojó a sí mismo, tomando forma de siervo, hecho semejante a los hombres;” (Fil 2:6)

El Dr. Yattenciy Bonilla, menciona que el amor con el cual Dios ama a la humanidad, es el ágape. Que puede significar: “Dejar de ser yo, para que el otro sea”. Esta definición está en el pasaje bíblico citado. Jesús es el mensaje de amor hecho realidad. Él habitó con los que amó y murió por ellos. Es importante entender esto. Nuestro mensaje es una realidad; nadie ha dado su vida por amor a los hombres, solo Jesús lo hizo. Este es el mensaje central de las Escrituras, y de la proclamación. No obstante, el mensaje de amor lleva consigo una serie de conceptos importante, que llevan a un fin último: La libertad.

El mensaje de amor es la verdad: Antes de llegar al fin último (libertad), es necesario entender que el amor está relacionado a la verdad.

¿Qué es la verdad?
 La respuesta está en varios pasajes bíblicos. Aunque, en particular se destaca cuando Jesús declara que él es la verdad. “Yo soy el camino, la verdad y la vida” (Jn 14:6). Por lo tanto, Jesús no solo es el mensaje de amor, también es la verdad. Sin embargo, a pesar de ello, la verdad no siempre es bien recibida por los demás. Hoy como Iglesia, luchamos con una Sociedad que no quiere acogerla. Esto lo vemos reflejado en la lucha de los cristianos por el “derecho preferente del padre, para educar a sus hijos”. Y que, en respuesta a ello, ha existido el disgusto de un grupo de la sociedad que lo ha reflejado a través de violencia. Sobre todo, aquellos que responden a favor de la “ideología de género”.

¿Por qué es la verdad?
 Creemos como Iglesia que Dios ha creado al hombre y mujer como proyecto visionario: La Familia. Dios los creó, para fructificar y multiplicarse en la tierra (Gn 1:28) El proceso de multiplicación es parte de la visión familiar, y esto sólo es posible, entre un hombre y una mujer. Las nuevas generaciones tendrán el deleite de conocer y disfrutar, ya sea de su masculinidad o femineidad, y continuar con el ciclo de multiplicación.  Queda claro que, menciono solo este punto para dar a entender que esta verdad no es solo una simple protesta o un complejo escrutinio biológico. Es también, la Identidad del texto bíblico que revela La verdad, y que defendemos con Pasión.

 Como anteriormente escribí, esta verdad no es bien recibida por la sociedad y muchas veces es tratada como un mensaje de odio; y que a la hora de discutir se realiza peyorativamente. No obstante, a pesar de todo esto; de lo que la sociedad pueda pensar de la verdad. El Apóstol Pablo menciona que “El Amor se goza en la verdad” (1Cor 13:6b). Si la verdad no gusta, no significa que sea un mensaje de odio; puesto que es una realidad del Amor. La forma en que se reciba, no quita esta realidad. Jesús sigue siendo un mensaje de Amor y Verdad.

El mensaje de amor es verdad y libertad: Ahora que entendemos la realidad de nuestro mensaje, el fin último será la libertad. Jesús menciona que él es amor y verdad. Pero, el también añade que “La verdad os hará libres” (Jn 8:32b). Es decir, esta verdad, como fin último debe generar libertad de la opresión.  El Apóstol Pablo menciona que “El amor no se goza en la injusticia, mas se goza de la Verdad” (1Cor 13:6) La verdad da libertad, no solo al dilema espiritual, sino que también social y político. Esto lo hace, a través de la denuncia de las injusticias. Jesucristo, siendo el mensaje de amor y verdad, también denunció las injusticias de su época: sociales, políticas y religiosas. Él no estaba de acuerdo con la reprensión social hacia su realidad. Y esto, es justamente lo que hoy sucede. 
Hemos visto por los medios que ha existido mucha violencia de parte del grupo MOVILIH. El supuesto llamado al diálogo nunca existió, pero si, el deseo de imponer su “ideología” a toda una sociedad; reprimiendo el derecho de niños y padres. Es por ello que, la verdad está denunciando esta injusticia; porque la esencia de este mensaje es el amor que, como fin último, genera libertad de cualquier tipo de opresión. Incluso, es este mensaje el que ha libertado a muchos que fueron parte del homosexualismo. En efecto, La verdad, aunque no sea bien recibida, sigue siendo un mensaje de amor; puesto que da libertad al oprimido.

¿Por qué el mensaje de amor y verdad da libertad?
El amor de Dios se derramó sobre la humanidad por medio de Jesucristo. La muerte en la cruz, consolida no solo la libertad espiritual, sino que también social, política y cultural. En realidad, aquel que recibe el mensaje de amor y verdad, es libre no solo del pecado, también es restaurado social y culturalmente. Esta idea es desprendida, cuando Jesús dice “El Reino de Dios está entre vosotros” (Lc 17: 21). Jesús estaba diciendo que, su Señorío es plenamente integral. Por lo tanto, toda manifestación a favor de la injusticia, mentira y odio, debe ser denunciada por la Iglesia; que tiene la función de portar el mensaje de libertad, amor y verdad. ¡El reino de Dios siempre está dispuesto a irrumpir!

Después de entender todo esto, ¿Cuál debe ser nuestra actitud frente a la violencia, intolerancia y desacuerdo? Quiero analizar como Jesús enfrenta una situación similar. La Verdad y Amor, fue brutalmente violentada. Jesús, en su caminar a la cruz, recibió el desprecio total de la sociedad. No obstante ello, el actuó con amor y mansedumbre.

Jesús y el amor: Si el amor es “dejar de ser yo para que el otro sea”. Jesús no solo entregó un mensaje oral, también lo vivió. A pesar de recibir violencia, jamás respondió con más violencia. Él entendía que el amor que portaba, era mayor a cualquier violencia; puesto que su amor produjo libertad.

Nuestro mensaje y actitud, nunca debe ser con odio o desprecio. Jamás debemos tratar mal a los homosexuales ni a heterosexuales. Un mensaje con odio o desprecio, va en contra del mensaje de amor que da libertad. Si recibimos odio, desprecio y violencia, sigamos actuando en amor. El odio, violencia y desprecio seguirá siendo un mensaje de opresión. Pero el amor está sobre todo esto, y seguirá siendo un mensaje de libertad.

Jesús y la mansedumbre: El fruto del Espíritu es amor y la mansedumbre es una faceta de este fruto. (Ga 5:22-23). Según Guy Duffield, en su libro “Fundamentos de Teología Pentecostal” la mansedumbre se puede definir como: Lentitud a la ira y a tomar ofensa. Sin embargo, el autor añade: “La mansedumbre no debe ser confundida con evasión, timidez, o debilidad, que son características de un complejo de inferioridad.”  En realidad, la mansedumbre es la capacidad de actuar sin ira u ofensa ante circunstancias provocadoras. Pero también, es la capacidad de seguir actuando con firmeza y gran valor. Jesús fue provocado a ira, pero él jamás reacciono de esa forma. “Fue oprimido y afligido, pero no abrió su boca; como cordero que es llevado al matadero, y como oveja que ante sus trasquiladores permanece muda, no abrió El su boca.” (Is 53:7)
Jesús entendía que, su mensaje era el amor que daba libertad, por lo tanto, la mansedumbre es la tranquilidad, seguridad y valor por el mensaje que se entrega.

Nuestro mensaje es amor y verdad ante una injusticia. Deseamos que el mensaje genere libertad. No obstante, debemos actuar en mansedumbre ante las provocaciones, porque entendemos que el mensaje que portamos tendrá su efecto. ¡Este mensaje es de libertad!

                               ¡Anunciemos el Mensaje de Amor, Verdad y libertad!

“Tampoco se puede decir: “¡Aquí está!” o “¡Allí está!” Porque el reino de Dios ya está entre ustedes.” (Lc 17:21 TLA)

-Jefté Retamal Mujica.


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