Jesús, el centro de las Escrituras y la Iglesia


¿Qué sucedería si se construyera un edificio sin base? ¿Qué sentido tendría escribir una historia sin protagonista? Lo más probable es que el edificio se derrumbaría y que la historia no tendría ningún sentido. Aunque, queda claro, que en la vida real esto no es así. Quienes construyen edificios lo harán en una base sólida para que no se derrumben. Los que hacen historias, tendrán protagonistas que la desenvuelvan.
No obstante, en nuestro mundo (cristianismo) muchas veces no es así. Desde mi experiencia he observado como al maravilloso edificio llamado Iglesia, se le olvidó que su base es Cristo. He visualizado que, desde las plataformas, con el “libro de la Vida” abierto, no se menciona a Jesús, el protagonista.

Por estas razones, quiero explicar en este post, que Cristo necesariamente es el centro de las escrituras y la Iglesia.

1-Cristo es el centro de las escrituras: “Escudriñad las Escrituras; porque a vosotros os parece que en ellas tenéis la vida eterna; y ellas son las que dan testimonio de mí” (Jn 5:39).

Desde el principio, Dios se reveló gradualmente a los hombres. No hubo mejor forma que escribir esa revelación, la cual logró pasar de generación en generación. No obstante, al analizar esta revelación que comenzaría por el Antiguo testamento, lograremos notar que siempre hubo figuras proféticas que hablaban de Jesús y la salvación. Dios había considerado el plan salvífico desde antes de la fundación del mundo “según nos escogió en El antes de la fundación del mundo, para que fuéramos[a] santos y sin mancha delante de Él.” (Ef 1:4). Por eso, cada vez que Dios habló- tanto desde el génesis hasta el apocalipsis- necesariamente tenía que estar Jesús; puesto que su revelación tenía que ver con él y la salvación. He aquí Algunos ejemplos:

-Protoevangelio:
”Y pondré enemistad entre ti y la mujer, y entre tu simiente y la simiente suya; ésta te herirá en la cabeza, y tú le herirás en el calcañar.” (Gn 3:15)

Este es el “protoevangelio”. El primer vislumbrar del Evangelio. Esta profecía enseña que de la simiente de la mujer nacería el Salvador, que acabaría por destruir a la Serpiente (Satanás). Jesús, hecho hombre, nacido de una virgen, lograría dar su vida en la cruz del Calvario, para así, darnos salvación y vencer sobre el pecado y muerte.

-Fiesta pascual:
 “Habló Jehová a Moisés y a Aarón en la tierra de Egipto, diciendo: Este mes os será principio de los meses; para vosotros será éste el primero en los meses del año. Hablad a toda la congregación de Israel, diciendo: En el diez de este mes tómese cada uno un cordero según las familias de los padres, un cordero por familia.” (Ex 12:1-3) (Sugiero leer todo el capítulo)

La última plaga que lograría liberar a los Israelitas de la opresión egipcia, tuvo una serie de instrucciones que aparecen en Ex 12. Después que fue efectiva dicha liberación, los judíos la realizaban todos los 15 de Nisán (según calendario hebreo), para conmemorar dicha liberación gloriosa por mano del Dios de Israel. Sin embargo, este relato no sólo fue histórico, también fue profético.



Fiesta pascual (Ex 12:1-6)
Jesús, nuestra pascua (1 Cor 5:7)
Debían rociar la sangre del cabrito el 14 de Nisán, en los dinteles de las puertas.
Jesús derramó su sangre por nosotros en un madero el día 14 de Nisán.
Por esta última plaga, se logró llevar a cabo la salvación del pueblo de Israel.
Este acto logra la Salvación de la humanidad
Los Israelitas quedaron libres de la opresión egipcia.
Por este acto somos libres de la opresión del pecado y muerte.


-El siervo sufriente:
 Mas él herido fue por nuestras rebeliones, molido por nuestros pecados; el castigo de nuestra paz fue sobre él, y por su llaga fuimos nosotros curados. (Is 53:5)

El capítulo 53 de Isaías, como muchos otros, habla de lo que Jesucristo iba a pasar en la tierra. El libro de Isaías es de alto contenido salvífico. Este es otro ejemplo que anticipa al mensaje central, el cual se haría carne. El glorioso Jesucristo.

-Evangelios: 
Los evangelios reflejan la vida de Jesús, el cumplimiento de los tiempos (Gal 4:4). Es decir, lo que se habló en el Antiguo Testamento se logra cumplir. Los evangelios muestran la vida, Ministerio, Pasión, Muerte y Resurrección de Cristo. Estas cartas dan por sentado que la cabeza de la serpiente fue destruida por la simiente de la mujer; que el cordero pascual fue sacrificado para redimir nuestras vidas; y que el siervo sufriente dio su vida por nosotros.

-Las cartas de los apóstoles: 
El mensaje central proclamado por los apóstoles y la Iglesia era el evangelio de Jesucristo, como único medio para alcanzar la salvación. Ahora que Jesús había resucitado, la misión era predicarlo. Además de la predicación, podemos observar la clara enseñanza dada por los apóstoles: La praxis cristiana tiene sentido a través del seguimiento de Jesús.

-Apocalipsis: 
De tantos debates escatológicos que nacen de este libro. Hay una verdad para todos: Jesús sigue siendo el mensaje central. El resucitado vendrá a buscar su Iglesia, para estar juntos eternamente.

Creo que, con todos estos ejemplos queda claro que Jesús es el mensaje central de las Escrituras. Desde el génesis hasta el Apocalipsis se hace presente el Salvador. Pero, hay un consejo que debes leer, antes de terminar este punto: Cada vez que te toque predicar o enseñar, acuérdate de Cristo. La vida de Jesús es suficiente para alimentar a cualquier alma. Se que hay muchas temáticas en la Biblia. Pero nunca hablar de Cristo, no es la mejor forma de saciar la sed y hambre de un creyente. 
En una ocasión, ciertos discípulos abandonaron el viaje con Jesús. Otros, al darse cuenta de esto, se acercaron al Maestro diciéndole que “el mensaje era muy duro”. A esto, Jesús responde: ¿Acaso queréis vosotros iros también?” (Jn 6:67). A lo que responde Pedro: “Señor, ¿a quién iremos? Tú tienes palabras de vida eterna.” (v68)
¡Cuánta razón en el argumento de Pedro! ¿Qué sería de la Biblia sin Cristo? ¿Qué sería de nuestras vidas sin él? ¿Qué harían los discípulos, si no tuvieran un maestro a quien seguir e imitar? Por todo esto, vuelvo a decir: Cuando abras la Biblia, acuérdate de Cristo. Él tiene palabras de vida para ti y a quienes instruirás. Así como Dios le dio tanto énfasis a Jesucristo en su revelación. Él espera que tú también le des el mismo énfasis cuando hables de su revelación.

2-Cristo es el centro de la Iglesia: “Edificados sobre el fundamento de los apóstoles y profetas, siendo la principal piedra del ángulo Jesucristo mismo” (Ef 2:20)
Jesús es la base de este edificio que se va construyendo y nosotros somos parte de estas piezas. No obstante, hay un verso en particular que aclara esta idea, con respecto a la centralidad de Jesús.

“Yo también te digo que tú eres Pedro, y sobre esta roca edificaré mi iglesia; y las puertas del Hades no prevalecerán contra ella.” (Mt 16:18)

- Jesús es quien construye la Iglesia: 
Esta construcción es una realidad permanente. Hoy, mañana y siempre habrá salvación. Cada vez que un individuo recibe a Cristo como Señor y Salvador, significa que Jesús nuevamente está construyendo; está incorporado esta nueva pieza a su construcción. Él pone las piezas en un lugar específico, para que su construcción quede perfecta. Por eso, al someterme a una labor en mi Iglesia, refleja el pleno entendimiento que, soy una pieza necesariamente puesta ahí, para mantener la perfecta y armoniosa construcción.

- La Iglesia descansa en el Constructor:
La obra descansa en Jesús. Él sabe cuáles son los procesos por los que debe pasar su Iglesia. Él conoce el porqué de las flaquezas de un Ministerio y los “tiempos de Gloria” de otro. Por lo tanto, esto ayuda a entender que: Si hay preocupación por la flaqueza de una Iglesia, o exaltación personal, por la multiplicación de ésta. Hazte estas preguntas: ¿Moriste en la cruz por la Iglesia? ¿Salvas a los perdidos? ¿Descansa en ti la Grey? Si no es así: ¿Tendrás que preocuparte más de lo debido, cuando Dios quiere hacer pasar por procesos de flaqueza a su Iglesia? ¿Tendrás que jactarte de la gran cantidad de creyentes que ocupan tus bancas, si es él quien murió por todos ellos? Jesús es el constructor y preservador de su Iglesia. A nosotros, nos resta servir.
Después de aclarar que Jesús es el centro, porque construye la Iglesia y la sustenta, hay dos cosas en la práctica que se deben considerar:

-La liturgia:
Todos conocemos que hay un momento perfecto y único, donde se puede observar visiblemente la obra constructora de Jesús. Me refiero al culto y su liturgia. Ya con todo lo entendido, tengo estas preguntas: ¿Por qué no incorporar algunos cánticos que hablen de Jesús? ¿por qué no practicamos, más seguido, la “última cena” en conmemoración a él? No estaría nada mal, analizar nuestra liturgia e incorporar a Cristo más seguido de forma creativa.

-La Iglesia y su mensaje a los perdidos:
La evangelización es un ejercicio importante, porque es ahí donde Jesús salva. Es parte de la Misión de Dios (Mt 28:19). Pero, ¿Qué mensaje estamos entregando?

el Apóstol Pablo es enfático, cuando se trata del mensaje:
“13Pues la Biblia también dice: «Dios salvará a los que lo reconozcan como su Dios.» 14Pero, ¿cómo van a reconocerlo, si no confían en él? ¿Y cómo van a confiar en él, si nada saben de él? ¿Y cómo van a saberlo, si nadie les habla acerca del Señor Jesucristo? 15 ¿Y cómo hablarán de Jesucristo, si Dios no los envía? Como dice la Biblia: «¡Qué hermoso es ver llegar a los que traen buenas noticias!» 16Sin embargo, no todos han aceptado estas buenas noticias. Como dijo el profeta Isaías: «Señor, ¡nadie ha creído a nuestro mensaje!» 17Así que las personas llegan a confiar en Dios cuando oyen el mensaje acerca de Jesucristo.” (Ro 10:113-17, TLA)”.

Aparecen 3 términos importantes en el texto:
a) Conocimiento: (Ro 10:17). La fe viene por el conocimiento. Para depositar mi confianza debo conocer el mensaje, de que se trata. Por supuesto es necesaria la intervención del Espíritu Santo (Jn 16:8).

b) Fe: La Fe vendrá por el conocimiento. Depositaré mi confianza y mi vida en Jesús y esperaré en sus promesas.

c) Reconocimiento: El reconocimiento, es testificar que Jesús es mi Señor. Sin embargo, esto no será posible si no están los dos puntos anteriores.

La fe es la base para ser declarado justo delante de Dios. Sin embargo, el conocimiento que le entrego a la persona es muy importante. Si no le hablo de Jesús, jamás lograrán tener Fe, y por consecuencia, no será declarado justo (v17).
 ¡Que importante es esto! Puedes ser muy creativo, pero si no entregas a Jesús no tiene sentido. Estoy de acuerdo con las formas que se pueden usar para llegar a las personas, pero es necesario analizar lo que entregamos. La forma cambia, pero nunca el fondo. El mensaje es el mismo, hoy mañana y siempre; puesto que es el único que salva.

Concluyo con lo siguiente: Acuérdate de Cristo cuando abras la Biblia y tengas que instruir a alguien. Acuérdate, cuando expreses adoración en tu Iglesia. No te olvides de él, cuando converses con alguien que no lo tiene como Señor y Salvador.

“16Porque en El fueron creadas todas las cosas, tanto en los cielos como en la tierra, visibles e invisibles; ya sean tronos o dominios o poderes o autoridades; todo ha sido creado por medio de Él y para El. 17 Y Él es antes de todas las cosas, y en El todas las cosas permanecen. 18El es también la cabeza del cuerpo que es la iglesia; y Él es el principio, el primogénito de entre los muertos, a fin de que Él tenga en toda la primacía” (Col 1:16-18)

-Jefté Retamal Mujica.

Comentarios

  1. Cada vez que te toque predicar o enseñar, acuérdate de Cristo. La vida de Jesús es suficiente para alimentar a cualquier alma. genial hermano :')

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