Terminó "Semana Santa". ¿Y ahora qué?


Después de estos tres días llenos de reflexión sobre la “Pasión, muerte y resurrección de Cristo”. Tres días, donde volvemos a sintonizar la infaltable película de TVN “Jesús de Nazareth” (emitida desde 1982 en las pantallas de dicho canal), y donde no queda atrás, la imperdible película “La pasión de Cristo”, la Iglesia también se prepara. En los actos litúrgicos, una que otra obra teatral, y la impostergable Santa Cena, que es un sello lleno de reflexión y veneración hacia Jesucristo. Estos 3 días, donde las miradas, sobre todo las del Pueblo Cristiano, quedan centradas en el Salvador. Todo esto, me parece que está muy bien. Creo que es revitalizador para la Iglesia recordar al Señor en estas fechas. Pero de todo esto, mi pregunta es: ¿Y ahora qué?
Antes de responder esta pregunta, quiero plasmar de forma breve, lo que realmente significa “Pasión, Muerte y resurrección de Cristo”.

Pasión: El termino Pasión, refleja los sufrimientos y acontecimientos, posteriores a la última cena. La necesidad de la Pasión de Cristo, es sencillamente por la incapacidad que tiene el hombre para alcanzar la Salvación. Es por eso, que era necesario un Dios-Hombre, que pagara el precio del pecado. Este es, Jesucristo.
Dentro de los sufrimientos de la pasión, tenemos:
  • Sufrimientos de la vida (obediencia activa): Son aquellos sufrimientos que van desde la Encarnación y su obediencia en la tierra.
  • Sufrimientos de la Muerte (obediencia pasiva): Básicamente, son los sufrimientos de la cruz.
Muerte: existen varios conceptos relacionados a su muerte. Según lo que dice Charles C. Ryrie, en su libro “Teología básica”, estos son:
  • Expiación por sustitución (Mr 10:45): Cristo murió como un sustituto por nosotros.
  • Redención respecto al pecado (Ga 3:13): Cristo nos liberó a causa de un pago realizado, su muerte.  
  • Reconciliación con respecto al mundo (2Cor 5:19): Un cambio de relación, de enemistad a armonía y paz.
  • Una propiciación con respecto al pecado (Ro 3:25): El sacrificio de Cristo aplaca la ira de Dios.

Resurrección: Cuando Cristo resucita, significa que la obra está satisfecha. En realidad, el venció el pecado y la muerte.  La resurrección de Cristo es la clara manifestación de que el pecado y la muerte fueron vencidas. La persona y Ministerio del Espíritu Santo, acá en la tierra, testifica que Jesucristo ha resucitado. Si no fuera así, no tendría sentido que el Espíritu Santo esté entre nosotros; ya que no convencería de Pecado Justicia y Juicio. Es decir, no resucitaría a los muertos en pecado. El ministerio del Espíritu Santo es el fiel reflejo de que Jesús ha resucitado.

Bien, después de explicar estos tres puntos importantes, relacionados a lo que en Semana Santa veneramos. Queda claro que fue necesaria su “Pasión, muerte y resurrección”. Sin ella, estaríamos perdidos. ¡No existiría Salvación para la humanidad! Pero, ¿Y ahora qué?. Pasaran las semanas y se irá el mes de Abril…Y los más probable, es que se nos olvidará la obra de teatro que se realizó en la Iglesia. Además, ya no nos acordaremos del nudo en la garganta que nos provocó haber visto la “Pasión de Cristo”. Creo que Jesús quiere más que una semana Santa. Su Pasión, muerte y resurrección, quiere ser plasmada en la Iglesia como un estilo de vida. Por eso, es necesaria una interpretación para la Iglesia, en base a estos tres conceptos.

Pasión: ¿Entiende la Iglesia el sufrimiento, como un proceso fundamental para imitar a Cristo? ¿Cómo entenderá la Iglesia el sufrimiento, si desde las plataformas, solo se enseña del bienestar y la prosperidad? (En algunos casos).

No quiero entrar a discutir sobre el conflicto de la prosperidad. Más bien, creo que es necesario que la Iglesia sea instruida en base a lo que es el sufrimiento. El Apóstol Pablo tenía un concepto de esto como: “Una posibilidad, oportunidad, para ser como Cristo” (2Cor 12:10; Ro 8:28-29; 1 Ped 1:6-7). Claro, el entendía que la aflicción, era la forma para plasmar el carácter de Jesús. La pasión significa el sufrimiento de Jesús, esto fue en su vida, de principio a fin. Si la Iglesia quiere plasmar a Cristo, debe incorporar la pasión. Solo hablar de prosperidad y bienestar, está completamente alejado de Jesús, puesto que el jamás vivió de esa forma. La Iglesia terminará alejándose más, de la preciada Plenitud de Cristo.

Muerte: ¿Está la Iglesia crucificando sus pasiones y deseos, para morir a su "yoismo”? ¿Entiende la Iglesia que la muerte, debe ser un estado necesario, para que Cristo pueda ser encarnado?

Hace poco inicié el discipulado con algunos hermanos. Y un día les pregunte: ¿Hacia dónde va Jesús? Se quedaron mirando unos a otros. Yo les respondí: Hacia la cruz. Esto fue real, Jesús murió. Cada discípulo debe seguir a Jesús, hasta la cruz. Es muy importante morir al “yoismo” (individualismo, egocentrismo). Así, la Iglesia logra encarnar más, el carácter de Cristo. EL Apóstol Pablo veía el morir como ganancia (Fil 1:21). ¡La Iglesia debe ir al calvario!

Resurrección: ¿Estamos proclamando al Cristo resucitado? ¿Estamos viviendo a Jesús todos los días, como si estuviera vivo? ¿Estamos relacionándonos con el Espíritu santo, siendo éste, el fiel reflejo de que Jesús ha resucitado?

Los discípulos proclamaban al Cristo resucitado, como el poderoso mensaje de Salvación; ya que él levantaría los muertos a vida (Jn 11:25). Incluso, dentro de la eucaristía (acto litúrgico donde se partía el pan y bebía vino, en memoria de Cristo.), ellos recordaban todo lo que vivieron con Jesús, pero con felicidad. Los discípulos sabían que Jesús mismo estaba compartiendo entre ellos; ya que él había resucitado, por lo tanto, estaba vivo. Sus esperanzas no estaban muertas. Llenos de persecuciones, tribulaciones y muertes por la opresión romana. Aun así, los discípulos sabían que resucitarían con él; que les esperaba la vida eterna con el Vencedor de la muerte. Este es un claro ejemplo que la Iglesia debe imitar. Nuestro acto litúrgico, predicación, espiritualidad, será revitalizada cuando vivamos al Jesús resucitado; y cuando reconozcamos que el Espíritu Santo es el fiel reflejo de la resurrección de Cristo. El Parakletos, es el medio para manifestar la resurrección de Cristo, tanto en la Iglesia como en el mundo.

Concluyo con lo siguiente: Jesús quiere más que una Semana Santa. Él quiere que la Iglesia viva al protagonista de ésta, todos los días; él desea que imitemos su pasión, muerte y resurrección.


“El que dice que permanece en él, debe andar como él anduvo.” (1Jn 2:6)


-Jefté Retamal Mujica.

Comentarios

  1. Un buen artículo hace ver el real sentir de Jesús en la vida cristiana

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